Catarsis etílica de un viajero temporalnoespacial

¿Por qué razón viajarías al pasado? Sólo para intentar cambiarlo… pensalo así: lo único plausible es el viaje temporal, no el espacial, solamente sos capaz de moverte, de navegar, por el mar de tus experiencias vividas. Entonces, ¿qué razón válida tendrías para aventurarte en tal viaje?, ¿la curiosidad? ¿la necesidad imperiosa de revivir algún momento? No, sólo lo harías para intentar corregirlo, arreglarlo. Te subirías a esa ventana temporal a la primera oportunidad, porque de alguna manera algo dentro tuyo siempre maquinó con el “que tal sí”… y querés descifrarlo, querés subirte a aquel tren, a aquella combinación de colectivos que te transportan a la persona que representa tu pasado y lo que fuiste. Pero lo terrible es que es casi imposible adentrarse en el pasado sin vestirse de aquel que fuiste, de aquello que juraste no volver a ser. Y entonces ya de primeras hay un resquemor molesto, de cosas gastadas, que te sube por la garganta cuando intentás permanecer impasible ante las consecuencias que  te provoca aquel viaje en el tiempo. ¿Sos vos realmente? ¿o sos el eco de un recuerdo reprimido? No importa. De veras, en serio, no importa. Porque el pasado no existe más que como evocación, como anhelo reprimido; por eso nadie vive en él. Y sí lo hacés no sos más que un idiota, un tipo que utiliza el silencio como una mortaja para justificar las cosas que no puede manejar, o que ni siquiera se atreve a intentar… es entonces cuándo te das cuenta: esto ya lo viví ¿para qué mierda estoy acá? ¿eh? Estoy acá porque una parte de mí pensó que el pasado es una plastilina maleable que se puede deformar a su antojo. Y los recuerdos son nada; son la voz interna que se suicida ante la sola presencia de unos ojos color madera y una risa estrepitosa. Y me vuelvo idiota; así en un suspiro. Soy pasado, soy alcohol, soy error, soy una sonrisa etílica detenida en el misterio de su voz. Y por eso me voy. Huyo de la conciencia de saberme prisionero del pasado. ¿Existe algo peor? Observo aquel momento repetirse intensamente, internamente, en un loop de movimientos estúpidos y cíclicos que me van comiendo vivo… y me muevo en la noche, en la oscuridad, apretado en cada una de mis decisiones incorrectas o al menos imperfectas; porque de eso estoy seguro, yo me muevo, y vos también, pero el llamado de tu voz es un grito imposible de no escuchar… y me transporta, y me mata, y me desarma, me muere, me sueña, me desangra… me muere, me sueña, me desangra…

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