Un niño para armar

–Este es un texto del 2012, y fue utilizado a modo de prólogo paródico para un “Manual del Docente” (un trabajo práctico con posibles actividades para la clase de música), en mi época del profesorado– 

un niño para armar

Un niño para armar

Si tuviéramos que definir a la educación con un título práctico y entendible, que a la vez funcione de analogía y recordatorio, sin duda este sería el título correcto. Tenemos en nuestro poder las partes de un todo que todavía no está logrado, las piezas de un futuro engranaje que debemos procurar funcione a la par de las demás, que forman a la vez, una pequeña parte de esta sociedad. Si llamáramos “A” a la parte de la enseñanza y conjunción de datos que debemos impartir o introducir y “B” al recipiente vacío o niño (digámosle Pepito) que debe recibirlo, todo se reduciría simplemente a una sencilla cuestión de maña, fuerza de voluntad y dedicación mesurada y premeditada. Tenemos ante nosotros un rompecabezas armado a medias al cual debemos ayudar a terminar, sin saber siquiera como terminará al final. Solo nos toca ayudar a formar la imagen lo mayor posible y luego pasarlo al siguiente nivel. Es obvio que ante una tarea así pueda darse la posibilidad de que alguna de las piezas cueste ubicarlas más que a otras (Que la parte“A” sea incompatible con la parte “B”), pero a no temer, si continuáramos con la analogía y la lleváramos a algunos extremos, incluso hasta podríamos decir que ciertas piezas solo vienen “mal de fábrica”. Ni soñar con cambiarla claro, pero se puede al menos limar ciertas partes de lo que no funciona y permitirse bajar algunos niveles de información que de otra forma sería imposible introducir en la mayoría de estos casos que hoy día se multiplican en las aulas. Algo similar a envolver un tornillo con un pedazo de papel, para que no quede flojo en un tarugo que de primeras parece incompatible.

Siempre es primordial pensar en el bien mayor. En el futuro este niño (Pepito o “B”) puede que quede o no relegado en varios aspectos culturales y sociales de la vida, pero nadie podrá negar que en su tiempo tuvo iguales oportunidades que los demás. No estamos aquí para cambiar el mundo sino para permitir que el mismo siga funcionando, de una forma u otra.

Dr. Augusto Marchitado, Licenciado en Niñología;

 graduado de la Universidad por correo de Pelotillehue.

Autor del libro “La carpintería y la educación un solo corazón. Construyendo el futuro”

la guía para la enseñanza en Nivel Inicial “La cara de un niño lo dice todo, sobre todo la parte de la boca”

Y del libro de poemas “Palabras narcotizadas de un corazón capitalista”

un niño para armar2

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s